¿Estamos preparados para colaborar?

En los últimos años se han puesto de moda los conceptos “colaborar” y “compartir”. Frases como la “unión hace la fuerza”,  “juntos es más fácil”. Ideas como “podemos” “bien común”, “inteligencia colaborativa”, “comunidad”… conviven con nosotros todos los días.

Si bien la filosofía que sostiene estos ideales ennoblece su existencia…a menudo me pregunto qué necesitan  los anteriores conceptos y similares para que no se queden en una mera carta de intenciones o en el peor de los casos en otra estrategia más del sistema capitalista que utilizando la crisis y esa carga de emotividad positiva que conllevan las acciones nobles, las pone a su servicio cambiando su ropaje ya maltrecho.

Para entender la colaboración considero imprescindible un concepto que sostendría esa palabra que tanto últimamente inspira a emprendedores e intelectuales. Nada de lo anterior se sostiene bajo un enfoque individualista o egoico.

La comprensión profunda del significado “colaborar” conlleva trascender del “yo” y del “tú”  para pasar a pensar en términos de “nosotros” y en ocasiones trascender  de ese “nosotros” para colocarnos en una posición de meros “observadores” ampliando nuestra propia perspectiva, dándonos cuenta del entorno que nos rodea y tomando conciencia que más allá de nosotros hay algo más amplio.

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